La idea de que el juego tenga una función parece contradecir su propia definición de no tener un objetivo o motivación más allá de lo divertido y espontáneo. Sin embargo, debido precisamente a la falta de consciencia del niño en las motivaciones del juego, los terapeutas lo han incorporado en sus sesiones de terapia. Son múltiples las funciones que la terapia de juego ha demostrado tener, por un lado como un medio de comunicación disminuyendo las resistencias del niño al hacer contacto con sus conflictos por la ansiedad que le provoca el recordarlos, pero además como herramienta terapéutica, en donde destacan:

  • Funciones biológicas como aprender habilidades físicas, relajarse y liberar energía excesiva, estimulación cinestésica, etc.
  • Funciones intrapersonales como el dominio de situaciones a través de la exploración y el conocimiento nuevo, la simbolización y resolución de conflictos emocionales y traumas, facilitar el insight mediante el intercambio de roles, etc.
  • Funciones interpersonales como el desarrollo de habilidades sociales, límites y el logro de la separación-individuación
  • Funciones socioculturales como la imitación de papeles deseados

Explora-T desarrolló una línea de material terapéutico dirigido a la estimulación de habilidades cognitivas, emocionales e interaccionales por medio del juego. El material terapéutico de Explora-T permite el abordaje lúdico desde las perspectivas psicoanalítica, cognitivo-conductual, sistémica, gestáltica, etc.

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